El verano va llegando a su fin y se acerca el momento de reparar los daños que el sol, la calor, la sal y el cloro han hecho en nuestra piel. Habernos protegido con factores de protectores elevados y con productos adecuados no es suficiente, ya que nuestro cutis se resiente después de todos los excesos que hemos cometido durante el verano.

Como consecuencia, nuestra piel luce deshidratada y con menos luminosidad de lo habitual. Pueden producirse también otras consecuencias como un exceso de grasa localizada y algún que otro brote de acné. Es en septiembre cuando tenemos que ayudar a nuestra piel a recuperar el equilibrio y realizar algunos cuidados específicos. Ahí van nuestros consejos:

Alimentación rica en antioxidantes para hidratar tu piel después del verano

El efecto de radicales libres que envejecen la piel se neutraliza con antioxidantes, presentes tanto en algunos cosméticos como en ciertos alimentos. Estos son los principales:

  • Vitamina A: se encuentra en las verduras de color naranja y amarillo. También en las hojas de espinacas, el mango y la papaya.
  • Vitamina C: presente en los cítricos, los pimientos y la col rizada.
  • Vitamina E: a nuestra disposición en frutos secos, cereales integrales y óleos vegetales.
  • Zinc y selenio: minerales que podemos obtener a través de las legumbres y los frutos secos.

Una buena idea para darte un extra de antioxidantes es acostumbrarte a tomar un batido diario de fruta y verdura.

Exfoliación para hidratar tu piel después del verano de forma óptima

Realizar una exfoliación en profundidad es clave para eliminar las células muertas que quedan depositadas sobre la piel y que hacen que esta luzca más apagada. Además, se ayuda a activar la circulación de la zona a la vez que se mejora la oxigenación y se estimula la renovación de las células. Si además usamos un exfoliante enriquecido con antioxidantes como los polifenoles, los resultados serán mucho más positivos.

 Recuperar las rutinas para hidratar tu piel después del verano

Retomar o iniciar una rutina para la piel es esencial para mantenerla sana y bonita. Esta rutina consiste principalmente en limpiar, tratar e hidratar:

  1. Lo primero de todo es muy importante tener la piel limpia y bien exfoliada (al menos una vez a la semana o cada quince días).
  2. Es indispensable aplicar, al menos una vez al día después de la ducha, una leche hidratante para mantener un nivel adecuado de hidratación. Es importante saber escoger el cosmético con la textura adecuada a nuestra piel y según las necesidades. Si la piel está muy seca también puedes aplicar la crema hidratante también por la noche antes de acostarse.
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